
George Pal (Hungría, 1908 – California, 1980) es conocido, entre muchas otras cosas, por ser el pionero de una técnica de animación muy laboriosa, conocida como “replacement animation” (animación por reemplazamiento, o por sustitución). El sistema de captura es básicamente el mismo que el del stop-motion convencional, pero los muñecos empleados aquí, normalmente tallados en madera, no poseen partes móviles, sino piezas intercambiables.



Para que nos hagamos una idea: las expresiones faciales se lograban a través de un montón de cabecitas del mismo muñeco que se diferenciaban mínimamente unas de otras y que se iban reemplazando de un fotograma a otro. Pal no sólo rodaba a 24 imágenes por segundo (es decir, con fotogramas ’simples’), sino que además rara vez repetía el mismo movimiento para facilitar el trabajo de animación.
Es evidente que esta técnica requiere muchísima planificación por adelantado, ya que una pieza en madera no puede improvisarse en el momento el rodaje tan fácilmente como se moldea, por ejemplo, una de plastilina. La duración media de los ‘Puppetoons’ venía a ser de ocho minutos. Esto implicaba la captura de unos 30.000 fotogramas, y la creación de unas 9.000 piezas individuales talladas a mano en madera para los muñecos. Como contraposición, tenemos dos ventajas fundamentales: las piezas, al ser rígidas, pueden volver a usarse una y otra vez sin el peligro de que hayan sido mínimamente modificadas. Y por otro lado, una preparación tan meticulosa ahorra mucho trabajo en el rodaje, durante el cual la mayor preocupación serán las cuestiones puramente técnicas.

El comienzo de la producción era, curiosamente, muy similar a la de las series de animación tradicional (o ‘cartoons’, de ahí el juego de palabras con ‘puppet’, que significa ‘muñeco’ o ‘marioneta’). Una vez creada la historia, el cortometraje entero se bocetaba en un storyboard fotograma por fotograma. El propio Pal realizaba los dibujos “clave” (primero, intermedio y último) de cada uno de los movimientos, y otros asistentes tras él completaban la secuencia con los fotogramas de “relleno”. Todas las decisiones de diseño, escenario y acompañamiento musical se tomaban durante esta etapa.
El rodaje y posterior visualización de la historia dibujada permitía detectar cualquier fallo de continuidad o brusquedad en los movimientos. Si todo era correcto, se podía pasar a esculpir las figuras reales en madera a partir de los dibujos, proceso que se alargaba durante varias semanas. Con un ritmo de trabajo continuo, Pal conseguía producir una películita de ocho minutos cada 45 días. Se estima que el coste de cada cortometraje andaría hoy en día por unos cuantos millones de dólares, mientras que allá en la década de los 40 no subía de unas pocas decenas de miles. Qué tiempos.

Con los años, Geroge Pal fue mejorando la articulación de sus muñecos, con el consiguiente ahorro, calculo, de tiempo, sudor y dinero. Sin embargo, a mí me fascina pensar que alguien, alguna vez, se tomó tantísimo trabajo por ocho minutos de película. Desde aquí, mi más sincero homenaje a este gran maestro.

George Pal en Internet:
The George Pal’s Puppetoon site
The Legacy of George Pal
Relación de todos los cortometrajes comprendidos en la serie Puppetoons en BGDB (The Big Cartoon DataBase).
El DVD de “The Puppetoon Movie” a la venta en Amazon.com (editado solamente para la región 1).
(Nota: Buena parte del contenido de esta anotación es una traducción libre de fragmentos de las dos primeras páginas enlazadas.)