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Oh, Blanca Navidad

octubre 23, 2007

Oh, Blanca Navidad

Oh, Blanca Navidad.
David Sedaris.
2005. Debolsillo. 143 páginas.
Cuentos.

Hoy no hay reseña. Sólo os copio una frase con la que he soltado una carcajada tremenda en el autobús, sin poder evitarlo. La gente me miró rara.

Bueno, os sitúo. Es de un cuento sobre las funciones infantiles de Navidad en los colegios. Dice lo siguiente:

No hay pasión, ni intercambio, y el público no tarda en cansarse de esta gélida relación. En el papel de María, Shannon Burke, de seis años, apenas consigue que nos creamos que es virgen.

La máquina de triturar niñas

agosto 14, 2007

La máquina de triturar niñas.
Tonino Benacquista.
2007. Punto de lectura. 169 páginas.
Cuentos.

Uno de esos libros con los que te cruzas y a los que, tras leer el título, es imposible negarse. Aunque se trata de un conjunto de cuentos de género negro (de una calidad más que notable, todo sea dicho), me apetece citar el siguiente fragmento suelto:

Me acuerdo muy bien de que en nuestra sexta cita pasamos por una etapa imprescindible. Nos contamos mutuamente nuestra vida, sin olvidarnos de las coincidencias, las confesiones, las aspiraciones, los arrepentimientos, los deseos con una solemnidad un tanto ñoña, pero necesaria; anécdotas algo retocadas, confidencias inútiles, pero que, sin embargo, proporcionan pistas para entender cómo cada uno de los dos ha llegado a ser lo que es. Marie intentó brindarme el retrato más negro que pudo de sí misma, como si quisiera desanimarme. Todos los enamorados hacen lo mismo. Así que yo hice otro tanto, claro.

Ancho mar de los Sargazos

junio 9, 2007

Ancho mar de los Sargazos.
Jean Rhys.
1966. Compactos Anagrama. 187 páginas.
Novela.

Sinopsis de la contraportada:

Tras largos años de silencio y olvido -después de haber publicado, en el período que va de 1927 a 1939, cinco libros escritos «con una sensibilidad demasiado adelantada a su época»-, Jean Rhys reapareció en 1966 en la escena literaria inglesa con “Ancho mar de los Sargazos”, que muchos críticos consideran su obra maestra. Espléndido ejercicio de «literatura en la literatura» -pero también mucho más que eso, una novela de vastas resonancias-, cuenta la historia de Antoinette Cosway, la primera señora de Rochester (el enigmático personaje de la novela “Jane Eyre” de Charlotte Brontë), la esposa loca que vivió encerrada en la buhardilla de Thornfield Hall y se suicidó en el incendio que ella misma provocara. Pero Antoinette Cosway no es de ninguna manera una mera continuación del personaje esbozado por Charlotte Brontë, ni “Ancho mar de los Sargazos” un pastiche ingenioso de “Jane Eyre”, sino que la decadente heredera antillana se convierte, gracias a la impecable escritura y la imaginación de Jean Rhys, en uno de los personajes femeninos más desgarrados y fascinantes de la literatura del siglo XX.

Realmente me siento incapaz de hacer una reseña extensa de este libro. Sólo se me ocurre decir que es una novela que te atrapa por completo en el momento en que te das cuenta de que están pasando muchas, muchísimas más cosas de las que en realidad te están contando. El comienzo del relato, de corte convencional, te hace adoptar un papel más o menos ‘confiado’, cuando de repente un cambio de perspectiva te rompe todos los esquemas. Esto se hace posible gracias a la visión fragmentada de la historia por medio de un curioso juego de voces narrativas combinadas.

Esta sección no es un simple listado de todo lo que leo (eso ya lo hago en la página de BookCrossing), sino de aquellos libros que pasan por mis manos y de los que me apetece hablar. Si he incluido este título aquí es, por lo tanto, con la esperanza de encontrar a alguien que también le interese charlar un poco acerca de él. Últimamente llegan muchas visitas a esta bitácora desde Google buscando las reseñas de libros que he incluido hasta ahora. A ver si hay suerte con este también.

La carga

junio 6, 2007

La carga.
Jeanette Winterson.
2005. Salamandra. 119 páginas.
Novela.

Sinopsis de la contraportada:

Tras rebelarse contra los dioses del Olimpo, el titán Atlas es castigado a sostener el mundo sobre sus hombros. Abrumado por la soledad y la terrible carga, Atlas recibe un día la visita de Heracles, que acude a pedirle que realice por él uno de sus doce trabajos: robar tres manzanas de oro del Jardín de las Hespérides. A cambio, Heracles soportará el peso del mundo hasta su regreso. El titán acepta gustoso el encargo, pero Heracles, sin embargo, se ve atormentado por la duda: ¿volverá Atlas? A partir de esta pregunta, la escritora británica Jeanette Winterson ha escrito este relato visionario y seductor, una reflexión sobre la soledad, la oposición permanente entre el deseo y el límite, la libertad y la responsabilidad, así como la carga que ésta supone. Con su habitual agudeza y humor, Winterson transporta el dilema de Heracles al siglo XXI y lo relaciona con nuestras vidas y el espíritu de nuestro tiempo.

Jeanette Winterson es una de mis autoras favoritas. De hecho, podría decir sin reservas que se trata de mi escritorA favorita (con respecto a ellos lo tendría más difícil). Cada párrafo que escribe parece un pedacito de poesía. Es profunda, pero a la vez con un enorme sentido del humor que hace que nunca me resulte pesada. Y se nota que le encanta contar historias, leñe, que es lo que más me gusta de todo.

Como es un libro tan cortito no quiero destripar nada de su contenido, sólo que me fascina la manera en que interrelaciona mito y autobiografía para darle un toque tan personal al relato. Como los buenos cantantes que no se limitan a interpretar las canciones de otros, sino que las hacen suyas.

No me resisto, eso sí, a copiar uno de los fragmentos que más me han gustado:

La Tierra estaba asombrada. La Tierra siempre permanecía extraña y nueva a sí misma. Jamás previó lo que haría a continuación. Jamás adivinó la maravilla que vendría luego. Le encantaba el riesgo que esto conllevaba: el azar, la probabilidad encarnada en la fortuna del ganador. A diferencia de ella, nosotros olvidamos que lo que damos por descontado es la historia del éxito. Todos los fallos han desaparecido. Este planeta que parece tan obvio e inevitable es una lotería. La tierra es una bolita azul que lleva al costado un número ganador.

Repito la última frase porque me flipa, así de claro:

La tierra es una bolita azul que lleva al costado un número ganador.

¡Me encanta!

Llevaba tiempo pendiente de este libro en concreto porque forma parte de un proyecto que me llamó mucho la atención cuando lo conocí: se trata de una serie de revisiones de mitos clásicos que ha puesto en marcha una editorial británica, la cual irá encargando dos o tres cada año a sendos escritores de prestigio. “La carga” es el tercer volumen publicado en español (no sé estoy segura de si ya hay más en inglés), y merece la pena mencionar que el segundo, “Penélope y las doce criadas”, viene firmado nada más y nada menos que por Margaret Atwood. Habrá que estar pendiente de los próximos títulos.

El Gran Teatro del Mundo

mayo 24, 2007

El Gran Teatro del Mundo, de Pedro Calderón de la Barca.

El Gran Teatro del Mundo. El Gran Mercado del Mundo.
Pedro Calderón de la Barca.
1995. Clásicos Universales Fontana. 126 páginas.
Teatro.

Sinopsis:

El gran teatro del mundo es, junto a La vida es sueño y El alcalde de Zalamea, una de las obras más conocidas de Calderón de la Barca. Escrita, probablemente, entre 1630 y 1635, esta obra demuestra la pericia del autor en géneros tan diferentes como el auto sacramental, la comedia filosófica o el drama de honor. Traducido y representado innumerables veces, en todo tiempo y lugar, este auto sacramental ha superado los condicionamientos estéticos de la época en que fue escrito para extender con fuerza un mensaje ya conocido desde los clásicos latinos: que la vida no es más que una mera repre-sentación en la que hay que hacer un papel determinado que dura tan poco como ésta, y en la que lo importante es «obrar bien».

De vez en cuando pillo un librito de estos así, sin pensármelo, y siempre llego a la misma conclusión: ¿por qué no lo hago más a menudo? :P

Me encanta el teatro del Siglo de Oro: Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón. Me lo paso bomba, así de sencillo. Soy incapaz de imaginar cómo esta gente era capaz de escribir al ritmo que lo hacía, y con tanto ingenio.

De las dos obras que comprende este libro me quedo, sin lugar a dudas, con la primera. Me pongo a recordar la manera que teníamos de estudiar literatura en el instituto, y tiene mandanga el que, por primera vez en mi vida, pueda decir que sé lo que es un auto sacramental. Quemaría los libros de literatura de secundiara llenos de datos absurdos que no significan nada para los estudiantes (sí, hoy estoy algo radical, pero es una cuestión de hormonas).

Bueno, que como decía, ‘El Gran Teatro del Mundo’ me ha encantado. Os diría que lo leyérais enterito, que no se tarda más de media hora, pero de todos modos me apetece copiaros aquí un trocito que me gustó mucho:

Mundo:
Y para que no les falten
las galas y adornos juntos,
para vestir los papeles
tendré prevenido a punto
al que hubiere de hacer rey,
púrpura y laurel augusto;
al valiente capitán,
armas, valores y triunfos;
al que ha de hacer el ministro,
libros, escuelas y estudios.
Al religioso, obediencias;
al facineroso, insultos;
al noble le daré honras,
y libertades al vulgo.
Al labrador, que a la tierra
ha de hacer fértil a puro
afán, por culpa de un necio,
le daré instrumentos rudos.
A la que hubiera de hacer
la dama, le daré sumo
adorno en las perfecciones,
dulce veneno de muchos.
Sólo no vestiré al pobre
porque es papel de desnudo,
porque ninguno después
se queje de que no tuvo
para hacer bien su papel
todo el adorno que pudo,
pues el que bien no lo hiciere
será por defecto suyo,
no mío. Y pues ya tengo
todo el aparato junto,
venid, mortales, venid
a adorarnos cada uno
para que representéis
en el teatro del mundo.

He encontrado el texto completo, por si alguien lo quiere, aquí.

Ácido sulfúrico

mayo 17, 2007

Ácido sulfúrico, de Amélie Nothomb.

Ácido sulfúrico.
Amélie Nothomb.
2007. Anagrama. 166 páginas.
Novela.

Sinopsis:

El último grito en programas televisivos de entretenimiento se llama «Concentración». Por las calles de París se recluta a los participantes de este reality show, que serán trasladados al plató en vagones precintados como los que trasportaban a los judíos durante el exterminio nazi y, después, internados en un campo. Ante las cámaras de televisión, los prisioneros son golpeados y humillados. El clímax llega cada semana, cuando los telespectadores ejercen el televoto: desde sus casas pueden eliminar-ejecutar a uno de los participantes. Pannonique, una estudiante de gran belleza, es reclutada. Zdena, una mujer sin empleo, se enamora de ella. Una pareja fatal: la víctima y el verdugo. Cuando la audiencia tiene que votar sale a la luz el sadismo inconsciente del público que deplora el horror pero es incapaz de perderse una entrega. Una historia que sirve como crítica de un mundo brutal y crudo de hipocresía biempensante: un mundo en el que incluso la denuncia del sistema pertenece al sistema.

Me he bebido este libro, literalmente. Una lectura rápida con un punto de partida de esos de los que sabes que muy, muy malo tiene que ser el resto del libro para que te defraude. Y no lo hace, por supuesto, sobre todo porque es lo primero que leo de esta autora y me deja con ganas de más.

Sin embargo, quizá el estilo me ha parecido un pelín brusco en algunas ocasiones. Me encantan los párrafos y los capítulos cortos, pero siempre y cuando no se dejen cosas por desarrollar. Las historias de la anciana y de la niña, por ejemplo: se meten en medio de la novela, ocupan un par de capítulos y acaban sin más. Vale que tengan sentido para añadir un poco más de horror a la situación, pero a mí la sensación que me da es de que la novela era demasiado corta y había que añadir páginas. Son totalmente prescindibles, no tienen repercusiones, no se les saca la “chicha” que se les podría sacar.

Puesto que se trata de un libro de Bookcrossing, todos los que lo estamos leyendo vamos anotando nuestras opiniones sobre él, que podéis leer aquí.

Pandora en el Congo

mayo 17, 2007

Pandora en el Congo, de Albert Sanchez Piñol.

Pandora en el Congo.
Albert Sánchez Piñol.
2005. Suma de Letras. 423 páginas.
Novela.

Sinopsis:

Londres 1914. Thomas Thompson se gana la vida como negro de un famoso autor de novelas baratas. Un día recibe, a través de un abogado, el encargo más extraño de su vida: escribir la historia de Marcus Garvey, un hombre sobre el que pende una condena a muerte por el asesinato, en el corazón de África, de los dos hijos del duque de Craver.
Garvey le cuenta un relato turbador: el de su expedición al Congo en compañía de los jóvenes aristócratas, fruto podrido de la clase alta británica, en busca de oro y diamantes. Pero lo que encuentran en una selva infinita y alejada de toda civilización es la entrada a un mundo subterráneo, tan fascinante como aterrador.
La historia de Marcus Garvey se introduce en la vida de Thomson y termina por obsesionarlo hasta el punto de enamorarse de la misma y enigmática Amgam con la que Garvey vivió una pasión inolvidable en el corazón de la selva.
Un relato de una calidad y una tensión máximas, que lleva al lector de sorpresa en sorpresa, y con el que Albert Sánchez Piñol demuestra que es uno de los grandes narradores españoles.
Una apasionante novela, que bebe en fuentes como Conrad, Kipling o Lovecraft y que da un giro moderno y brillantísimo a la novela de aventuras.

Una de esas novelas que, una vez empezadas, no puedes dejar de leer. Y eso no es nada fácil que me pase últimamente. Lástima que las últimas treinta páginas me hayan dejado un regusto amargo, teniendo en cuenta lo que me han gustado las primeras trescientas noventa. Durante un rato el estilo se me pareció un poco al del Auster biógrafo en libros como Leviatán. ¿Son imaginaciones mías?

***[Recomiendo a los que no hayan leído el libro que, si tienen pensado hacerlo, no lean a partir de aquí, por si acaso]***

A ver… la historia me ha fascinado. Hacía siglos que no leía una historia de aventuras como esta. Por otro lado, agradezco un estilo sencillo en un libro de cuatrocientas páginas, y aunque los medios para mantener la tensión a veces eran demasiado forzados (intercalar las dos historias en el punto más interesante “porque sí”), qué demonios: lo consigue.

Al principio hay un detalle que, echando la vista atrás, no me gusta del todo, y es la necesidad de interponer tantas figuras entre el protagonista y el Dr. Flagg. Por un lado me parece que esa pequeña historia engancha muy bien, porque resulta muy intrigante (la coincidencia de las muertes, el encuentro con el doctor…). Luego es verdad que la narración de Garvey es tan interesante que prácticamente nos hace olvidar la anterior, pero aún así me habría gustado que se hubiese cerrado de alguna forma.

Sin embargo, mi gran problema está en el final. No porque no me guste el giro que da todo (que me encanta), sino porque me parece demasiado brusco. La entrevista con “Modepá” me parece realmente inútil y desaprovechada (además es algo que me veía venir de una manera u otra). El encuentro con Garvey, demasiado brusco y sin sentido. El abogado, un amoral de narices. Y el protagonista tonto perdido, preguntando por Amgan hasta la última página. Y un detalle absurdo: cuando el irlandés empieza a cuestionar algunos de los detalles de la novela, ¿no podría haber aprovechado el autor para poner de manifiesto una incoherencia tan evidente como que Garvey sabe leer y escribir en algunos puntos y en otros no (pág. 240)? Aich, será mi vena friki lectora, pero cosas como esa se me quedan clavadas cual espinitas… O lo mismo no sabe leer en ningún momento y he malinterpretado algo, pero yo diría que al final se da por supuesto que sí. Sólo por el hecho de que el protagonista, al abrir la carta, espera que ésta venga de Marcus. O con la declaración jurada que él había firmado autoinculpándose.

Me da pena esta decepción final, pues ya digo que el libro me estaba encantando. Hasta el punto de que me he quedado despierta hasta las tres de la mañana para acabarlo, vamos. Pero bueno, reconozco que he hilado muy fino en mis críticas negativas.

Eso sí, si hay algo que no perdono a nadie (ni fuera ni dentro de un libro) es que hable de sí mismo en tercera persona, cual Julio César. ¡Qué coraje me da! Al principio, cada vez que leía “En aquél momento Tony Thomson hizo no sé qué”, me quedaba liadísima preguntándome “¿Tony qué? ¿Y qué pinta este aquí?”. Es una tontería, lo sé, pero cada uno tiene sus manías.

Se trata de un libro de Bookcrossing. Podéis leer más opiniones sobre él aquí.

Braille para sordos

mayo 1, 2007

Braille para sordos.
José María Mijangos.
2006. Martínez Roca. 303 páginas.
Novela.

Sinopsis:

Entre los años 1930 y 1960 la novela popular se erigió en el exponente principal de la cultura del ocio en España, y fue equiparable e, incluso, superior a los mítificados pulps norteamericanos. ¿Qué nombres, qué personas, qué vidas se escondían tras los seudónimos y las obras de gente como Marcial Lafuente Estefanía, José Mallorquí o Corín Tellado? Esta obra sarcástica, divertida, conmovedora y magistralmente escrita deslumbra por la capacidad del autor para la caricatura. Una novela escrita de motu propio sobre la vida de los escritores por encargo.

Me rindo. Me había propuesto terminarlo costase lo que costase. Lo he tenido dos meses encima de la mesita de noche, y todos los días leía un poquito… pero nada, soy incapaz. La semana pasada, antes de irme de viaje, estaba totalmente dispuesta a hacer un último esfuerzo y acabarlo, pero no he logrado ir más allá de la página 200.

¿Por qué? Me resulta extremadamente desagradable. Tanto la mujer de uno como la del otro son los seres humanos más egoístas y más malajes de la Tierra. Todos los bares a los que van son sucios, cutres, llenos de borrachos, y de vomiteras, con camareros intentándoles dar comida caducada y garrafón. Los dos protagonistas, tontos del bote. La gente de la que se rodean (Tony, el gitano, el editor), despreciables. Todo el que puede engaña, se aprovecha del de al lado, si alguien se cae se ríen, lo insultan, lo apalean. Veo demasiados clichés, demasiados tópicos por todos lados, violencia, mala leche, decadencia, hasta un punto que me parece excesivo, cansino y sobre todo gratuito.

¿A dónde me está llevando todo esto? Seguramente a que las novelas de Edel lo metan en un buen lío por alguna estratagema de los otros dos. Francamente, ha llegado un punto en que el argumento ha perdido todo mi interés.

Siento ser TAN dura, pero siempre soy sincera con las críticas de todos los libros que leo. Me alegro de que a los demás les haya gustado y siento ser la nota discordante. Me gusta cómo está escrito el libro, reconozco que el estilo está muy cuidado, y cuando enganchaba algunas páginas seguidas un poco menos desagradables, me las bebía. En fin, no sé, a lo mejor es que me ha pillado en una etapa demasiado susceptible…

En cualquier caso: se trata de un libro de BookCrossing, y por suerte no todo el mundo opina como yo. Podéis leer más críticas al respecto aquí.

Cuentos malvados

abril 20, 2005

Después de mucho buscar ha caído por fin en mis manos este librito de Espido Freire (eso sí, como siempre, ha sido por pura casualidad).

Aunque apenas da para más de un café, es de esos a los que uno vuelve cada cierto tiempo, para tranquilizarse con la idea de que siguen causándole el mismo impacto que la primera vez. No me puedo resistir a transcribiros mi preferido:

El espejo (9)
Se parecían a los espejos, y se alimentaban de luz. Brillaban y reflejaban el mundo como ellos, y los limpiábamos y nos gustaban; pero no eran espejos. No sabíamos lo que eran. Y nos miraban, nos reflejaban y nos sonreían.

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